
7 de abril: Gabriela Mistral, la voz de América y su primer Nobel
Diario Bonaerense
Nació en Vicuña, provincia de Elqui, región de Coquimbo. Hija de Juan Jerónimo Godoy Villanueva, maestro y poeta, y de Petronila Alcayaga Rojas, bordadora y costurera. Su padre abandonó el hogar cuando ella era muy pequeña y las necesidades económicas marcaron su infancia. Ingresó a la Escuela Superior de Niñas, pero a los pocos meses fue expulsada bajo una falsa acusación de robo de materiales escolares. A partir de allí, fue una estudiante autodidacta intermitente, refugiándose en la lectura cotidiana mientras recorría distintos pueblos junto a su madre.
En 1903 se inició en la docencia como maestra ayudante en la Escuela de Compañía Baja, enseñando a niños y adultos. Gracias a la biblioteca de su amigo Bernardo Ossandón, perfeccionó su educación con lecturas de Montaigne, Tagore, Gorki, Darío y Tolstoi. Ese mismo año aparecieron sus primeros textos en la prensa regional bajo seudónimos como "Alguien", "Soledad" o "Alma". Sus reflexiones sobre la instrucción de la mujer y su estilo romántico le valieron la enemistad de sectores conservadores, quienes le impidieron ser docente de derecho en La Serena. No obstante, su tenacidad la llevó a certificar sus conocimientos y emprender un extenso periplo pedagógico por todo Chile.
En 1909, el trágico suicidio de su amigo íntimo Romelio Ureta inspiró "Los sonetos de la muerte", obra fundamental de su lírica. Años después, tras ejercer en diversas ciudades, fue nombrada directora del Liceo N° 6 de Niñas de Santiago, enfrentando críticas de la academia por su formación autodidacta. Su respuesta fue la publicación de Pensamientos pedagógicos, una serie de principios didácticos que silenciaron los cuestionamientos. En 1922, su prestigio era tal que el gobierno mexicano la convocó para liderar la reforma educativa rural e indígena, sentando bases que perduran hasta hoy.
Simultáneamente, consolidó su carrera literaria con la antología Desolación, adoptando definitivamente el nombre de Gabriela Mistral (en honor a Gabriele D'Annunzio y Frédéric Mistral). Luego llegaron Lecturas para mujeres, Ternura y Tala, donde conjugó la espiritualidad, la maternidad frustrada, la poesía infantil y un profundo indigenismo neorrealista.
Su carrera diplomática fue igualmente intensa. Fue cónsul en Madrid, Lisboa, Niza y Nueva York. En Italia, el propio Benito Mussolini vetó su nombramiento debido a su firme posición antifascista. Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras servía en Brasil, sufrió los golpes más duros de su vida: los suicidios del escritor Stefan Zweig y de su amado sobrino "Yin Yin", hechos que la sumergieron en una profunda depresión.
Finalmente, el 10 de diciembre de 1945, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura por su "lírica inspirada por poderosas emociones". En sus últimos años, residiendo en Estados Unidos junto a su amiga y albacea Doris Dana, publicó Lagar, una obra plena que simboliza la entrega total del fruto y la vida que persiste a pesar de la muerte. El 10 de enero de 1957, tras batallar contra un cáncer de páncreas, su pluma se detuvo en Nueva York.
¡Salú Gabriela Mistral! Por tus poesías musicales, por tu americanismo contundente y por tu imaginación para describir los límites de las sensaciones humanas.
Ruben Ruiz - El Pelícano


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