7 de junio: Knud Rasmussen, el explorador de la sonrisa permanente y los dos corazones

A 147 años del nacimiento del célebre antropólogo y etnólogo groenlandés, recordamos la vida del primer europeo en cruzar el Paso del Noroeste en trineo de perros. Un científico que consagró su existencia a rescatar del olvido la cultura, los mitos y la memoria oral de las comunidades inuit del Ártico.
Las Efemérides del "Pelícano"Hace 2 horasDiario BonaerenseDiario Bonaerense

7.6 Knud-Rasmussen

Un día como hoy, pero de 1879, nacía Knud Johan Victor Rasmussen, explorador polar, antropólogo y etnólogo groenlandés que fue el primer europeo en cruzar el Paso del Noroeste (entre el océano Atlántico y el Pacífico a través de Alaska) en un trineo tirado por perros, y célebre por haber realizado la mayor expedición de estudio de los pueblos originarios diseminados en Groenlandia, Canadá, Alaska y Siberia. 

Nació en Jakobshavn (actualmente Ilulissat), en la costa occidental de Groenlandia. Fue hijo de Lovise Fleischer, de ascendencia inuit (nominación genérica de los pueblos originarios de las regiones árticas de América del Norte) y danesa, y de Christian Rasmussen, un misionero de origen danés. Su infancia transcurrió entre los kalaallit, con quienes aprendió a hablar groenlandés, cazar, conducir trineos tirados por perros y a desarrollar estrategias para vivir en las condiciones extremas que impone esa región lindante con el Polo Norte. 

A los doce años fue enviado por sus padres a estudiar a Lynge, Selandia del Norte, Dinamarca. Un año después se mudó a Copenhague, la capital danesa, donde finalizó sus estudios secundarios y universitarios. Esta migración a tan temprana edad le produjo cambios profundos en su personalidad y en la búsqueda de su vocación. Intentó volcarse hacia la actuación y el canto, pero el fracaso fue grande. Finalmente, decidió concluir la carrera de Antropología y, al finalizar sus estudios superiores, retornar a su natal Groenlandia. El compromiso que tenía con su pueblo lo llevó a retomar la convivencia con los nativos, estudiar su cultura en profundidad, hablar correctamente su lengua y respetar sus costumbres ancestrales. 

Entre 1902 y 1904 decidió realizar su primera expedición para estudiar la cultura inuit. Fue parte de un contingente dirigido por Ludvig Mylius-Erichsen, en el que también participaron los exploradores Jørgen Brønlund y Harald Moltke. En aquel periplo recopilaron cuentos, leyendas y mitos, recabaron información sobre costumbres y descubrieron los primeros registros fósiles de la prehistoria esquimal. A su regreso, ofreció una serie de conferencias y publicó un libro titulado La gente del Polo Norte, en el que mixturó relatos de su diario de viaje con una visión académica de las tradiciones inuit. En 1908 se casó con Dagmar Theresia Andersen, con quien tuvo dos hijas y un hijo. 

En 1910 fundó, junto al explorador y antropólogo Peter Freuchen, una estación-factoría que llamaron “Thule Trading Station”, ubicada en el cabo de York, cerca de la localidad de Qaanaaq, en el confín noroeste de Groenlandia. Fue un puesto clave para establecer relaciones comerciales, desarrollar el intercambio con poblaciones vecinas, consolidar un centro de actividad científica y construir una base de operaciones para futuras expediciones. En esa época trabajó en la recopilación de relatos que había recogido en sus viajes y en la vida cotidiana con los inuit, los cuales publicó bajo el título de Cuentos populares esquimales. 

En 1912 nacieron formalmente las Expediciones Thule. Fueron siete en total y se llevaron a cabo de forma sucesiva hasta 1933. La primera tuvo como objetivo precisar la cartografía de este lugar inhóspito del planeta; allí demostraron que en realidad la Tierra de Peary no estaba dividida por un canal, sino por un fiordo que se insertaba en la isla. Fue un viaje de 1000 kilómetros por los hielos interiores en el que estuvieron a punto de perder la vida.

La segunda duró dos años y su meta fue trazar un mapa de la costa norte de Groenlandia. El equipo estuvo formado por siete expedicionarios, de los cuales fallecieron dos: Thorild Wulff y Hendrik Olsen. Luego de esta travesía, publicó las vicisitudes del viaje en un libro titulado Groenlandia a través del océano Ártico. La tercera expedición se organizó para construir un depósito de provisiones en el paraje de Maud, que sería utilizado con posterioridad por el explorador noruego Roald Amundsen. La cuarta transcurrió en el sureste de la isla, más precisamente en Angmagssalik (actual Tasiilaq), donde recogió innumerables datos etnográficos y vestigios arqueológicos.

La quinta fue su expedición más importante y obtuvo el respaldo de la Universidad de Copenhague. Su objetivo principal fue descubrir los verdaderos orígenes de los inuit y se extendió desde 1921 hasta 1924. El equipo estuvo formado por etnógrafos, lingüistas, arqueólogos, geólogos, geógrafos y fotógrafos, tanto daneses como inuit. El periplo comenzó en el este del Ártico canadiense; allí excavaron sitios históricos, realizaron entrevistas y recogieron información sobre ritos religiosos, mitos, costumbres, arte, cultura, relatos tradicionales (los oqalugtuat y los oqalualât), literatura, organización social, sistemas de parentesco, formas de trabajo y producción de todas las tribus inuit. 

En un momento determinado, Rasmussen dejó a la expedición instalada en territorio apropiado y partió junto a dos cazadores inuit y un trineo tirado por perros. Recorrieron 29.000 kilómetros atravesando el norte de América hasta llegar a Nome (Alaska). Cruzó al Pacífico a través del Paso del Noroeste y exploró una pequeña porción de Siberia, donde fueron descubiertos por las autoridades rusas, quienes rechazaron sus visas y los devolvieron a territorio norteamericano.

Esta expedición tuvo su espejo literario profuso en una saga de obras esenciales. Publicó A través de la América ártica. Narración de la Quinta Expedición Thule (1927), La cultura intelectual de los esquimales Iglulik (1929), La cultura intelectual de los esquimales de la Bahía de Hudson (1930), Los esquimales Netsilik: vida social y cultura espiritual (1931) y La cultura intelectual de los esquimales Copper (1932), conformando un compendio único sobre el origen y la vida de estas comunidades. 

Posteriormente, dictó charlas y conferencias en Groenlandia y Dinamarca, y en 1931 organizó la sexta expedición Thule, enviada por el gobierno danés para ratificar la soberanía de Dinamarca sobre los territorios del este groenlandés. La maniobra fue impugnada sin éxito por Noruega, ya que la demanda fue desestimada por la justicia internacional al año siguiente. 

La séptima expedición se realizó en 1933 con el objetivo de continuar el asentamiento danés en Groenlandia, pero la tragedia atravesó el viaje. Rasmussen se intoxicó gravemente tras consumir un plato típico llamado kiviak (una preparación donde se introducen cerca de 500 aves llamadas alcas en el cuerpo vacío de una foca, se cose su piel, se sella con grasa, se deja fermentar durante tres meses y luego se extraen las aves para su consumo). En ese delicado estado de salud fue enviado de urgencia a Dinamarca, pero el cuadro se complicó con una inesperada neumonía que acabó con la vida del temerario expedicionario.

Los inuit lo recordarán siempre con su característica sonrisa a flor de piel. De hecho, los pueblos originarios lo nombraban con dos apodos sumamente elocuentes: “El hombre al que precedía su sonrisa” y “El hombre con dos corazones, uno civilizado y otro salvaje”.

¡Salud, Knud Rasmussen! Protector de una cultura oral que estaba destinada a ser olvidada, iniciador del estudio sistemático sobre la vida de las comunidades árticas y, por consecuencia, responsable de su visibilidad como pueblo ante la comunidad global.

Ruben Ruiz - El Pelícano

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