
14 de mayo: José Amalfitani, el prócer de Liniers que salvó a un club con su propio patrimonio
Diario Bonaerense
Nacido en 1894 en Buenos Aires, fue el hijo mayor de Luis Amalfitani y Fortunata Graziadio, inmigrantes calabreses que llegaron al país por la boca del Riachuelo. Crecido en los potreros de San José de Flores, José alternó sus estudios en Balvanera con el trabajo en el corralón de materiales de su padre, oficio que marcaría su destino como constructor de realidades.
Su vínculo con Vélez comenzó en 1913, apenas tres años después de la fundación del club en el túnel de la estación. Desde entonces, su dinamismo fue imparable: dirigió la construcción de las tribunas de madera en Cortina y Bacacay, lanzó la revista del club y representó a la institución ante la Asociación Argentina de Football. El 13 de marzo de 1923 fue electo presidente por primera vez, siendo el último mandatario soltero del club. Bajo su ala, Vélez tuvo el primer estadio con tribunas techadas e iluminación artificial, donde se jugó el primer partido nocturno en 1928.
Amalfitani no solo era un hombre de deporte; fue un activo militante del Partido Demócrata Progresista y seguidor de Lisandro de la Torre, escuela que le otorgó la disciplina para administrar con transparencia. Sin embargo, su momento más heroico llegó tras el descenso de 1940. Con el club quebrado y apenas 100 socios, se pretendía la fusión con otra entidad. José se plantó ante la asamblea con una frase que hoy es mármol: "Si me llamaron es para salvarlo, no para matarlo. El Club Vélez Sarsfield no morirá. Yo empuño su bandera. Síganme los que quieran trabajar".
Para cumplir su promesa, respondió con sus bienes personales, hipotecó su casa y se constituyó como principal pagador de las deudas. Lideró la mudanza desde el antiguo "Fortín" de Basualdo hacia los terrenos anegados del arroyo Maldonado. Allí, realizó una proeza de ingeniería popular: rellenó el predio con 100.000 metros cúbicos de tierra, removiendo locomotoras enterradas y basura de talleres para inaugurar el nuevo estadio el 11 de abril de 1943. Una semana después, de la mano de Victorio Spinetto, el equipo lograba el ascenso a Primera.
Su gestión con la "temida libretita negra" en mano permitió construir la primera pileta olímpica de América en 1954 e incorporar disciplinas como boxeo, esgrima y patín, siempre bajo su regla de oro: sueldos al día y deudas canceladas. Aunque solía decir a los impacientes que "si querían campeonatos se hicieran de River o Boca", su política de bases sólidas le permitió ver a su Vélez campeón en el Nacional de 1968, con figuras como Daniel Willington y un joven Carlos Bianchi.
Honrado, directo y escrupuloso contador de monedas, José Amalfitani falleció con la satisfacción del deber cumplido y sin haber traicionado jamás sus principios. Su imagen, con la camisa blanca, la corbata y los lentes a mitad de la nariz, permanece como el estándar más alto de lo que debe ser un dirigente al servicio de su pueblo.
Salú Pepe Amalfitani!! Por tu ejemplo como dirigente deportivo, por tu imaginación, por tu obstinación, por tu franqueza, por tu sabiduría cotidiana.
Ruben Ruiz - El Pelícano


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