2 de agosto: Delfo Cabrera, el humilde bombero que alcanzó la gloria olímpica

Un recorrido por la vida de una de las leyendas máximas del atletismo nacional. De trabajar como ladrillero y jornalero en el sur santafesino a consagrarse con la medalla de oro en la maratón de los Juegos Olímpicos de Londres 1948. Perseguido por la dictadura del '55 y trágicamente fallecido en 1981, su tenacidad y legado continúan vigentes en la historia del deporte argentino.
Las Efemérides del "Pelícano"Hace 2 horasDiario BonaerenseDiario Bonaerense

2.8 Delfo Cabrera 2

Un día como hoy, pero de 1981, nos dejaba Delfo Cabrera, atleta argentino especializado en pruebas de larga distancia que ganó la medalla de oro en la maratón de los Juegos Olímpicos de 1948 disputados en Londres.

Nació en 1919 en la localidad de Armstrong, provincia de Santa Fe. Fue el cuarto hijo de la pareja formada por Claro Cabrera y Juana Gómez, una humilde familia del sur santafesino. Adoptó la costumbre de correr para ir y venir al trabajo todos los días. Trabajó como ladrillero, obrero de la construcción de la Ruta Nacional N.º 9, jornalero y cosechador en las plantaciones de maíz. Esa fue su primera escuela de templanza y resistencia física.

Comenzó a correr pequeñas carreras en su pueblo. En la primera de ellas salió segundo sin realizar ningún esfuerzo por ganarla porque le daba vergüenza. Poco a poco fue tomando experiencia en las improvisadas pistas. Simultáneamente, despuntaba el vicio del fútbol en Gimnasia y Esgrima de Armstrong. Pero lo suyo era correr.

En 1932, otro grande del atletismo, Juan Carlos Zabala —el Ñandú criollo—, ganaba la maratón en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y Cabrera le dijo a su madre: "Yo quiero ser Zabalita". En 1937 se inscribió en los Juegos Presidente de la Nación que se realizaron en Rosario y fue detectado por el maestro de atletas Francisco Mura, entrenador de San Lorenzo de Almagro.

Llegó en el cuarto puesto con su andar desgarbado. Mura supo que era un diamante en bruto: le propuso que se mudara a Buenos Aires y que se registrara como atleta de su institución. Aceptó. En esos meses hizo el servicio militar en la capital argentina. Terminado el reclutamiento obligatorio, se afincó en la gran urbe. Trabajó en una empresa textil y en el rellenado de los bajos de Avellaneda hasta que ingresó en el Cuerpo de Bomberos de la Policía Federal. Al mismo tiempo, cursaba los estudios secundarios y entrenaba.

A finales de 1938 se casó con Rosa Lento, con quien tendría dos hijas y un hijo. San Lorenzo de Almagro fue la cuna donde aprendió destreza en el andar y a usar adecuadamente su resistencia física. Fue campeón de los 3.000 metros en 1941, de los 5.000 metros en 1942, campeón nacional de los 10.000 metros, subcampeón de los 3.000 metros y primero en el Gran Premio de Bolivia en 1946, además de seis veces campeón sudamericano y campeón panamericano. El premio fue la posibilidad de comprarse un departamento en la localidad de Sarandí, provincia de Buenos Aires.

En 1947 probó con los 42 kilómetros. Participó en la Maratón de los Barrios, auspiciada por la revista El Gráfico, pero no tuvo una buena performance. Su deficiente alimentación y la imposibilidad de establecer una rutina diaria a causa de las guardias como bombero hacían que se acalambrara con facilidad. Pero la tenacidad era una de sus características y se había entusiasmado con participar en los Juegos Olímpicos del año siguiente. En los selectivos se clasificó segundo, detrás del fondista mendocino Eusebio Guiñez y delante del bahiense Armando Sensini. La delegación viajó durante tres semanas en barco hasta llegar a Londres, entrenando diariamente en la cubierta.

El 7 de agosto fue el día elegido para correr la maratón. Se inscribieron 41 atletas y los favoritos eran el belga Étienne Gailly, el finlandés Viljo Heino y los competidores locales. A las 15:30 horas comenzó la prueba. Arrancó punteando un fondista coreano que a los pocos kilómetros se fundió. Tomó la delantera el belga y los argentinos se entreveraron en el pelotón de escoltas. El calor era insoportable. Mura le había aconsejado a Cabrera que no forzara la marcha, que no utilizara el mismo estilo que en las carreras cortas. Siguió la estrategia al pie de la letra: se fue acercando a los líderes de la competencia con tenacidad y ritmo sostenido. Los otros argentinos se fueron quedando un poco más relegados.

Al ingresar al estadio, el belga punteaba pero no tenía resto para la última vuelta. Cabrera venía unos treinta metros detrás, pero con aire y la cabeza levantada. Sabía que tenía un sprint demoledor y lo aplicó. Los 70.000 espectadores estaban sorprendidos: ¿quién era el corredor de la camiseta 233 que le pasaba por encima a uno de los favoritos?

Cabrera se fue alejando del belga Gailly con paso dominante. Ingresó al estadio el británico Thomas Richards y el público se entusiasmó; rápidamente ocupó el segundo puesto y fue en busca del argentino, quien bancó la parada, soportó la arremetida y cruzó la línea final con un tiempo de 2 h 34 min 51 s, con 15 segundos de luz delante de su más inmediato perseguidor. Una hazaña impensada que se completó con el quinto puesto de Guiñez y el noveno de Sensini. Tres atletas del mismo país se ubicaron en los primeros diez puestos, hecho que se volvió a repetir recién en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, cuando tres etíopes llegaron entre la primera decena.

La Argentina logró otras dos medallas de oro en esos juegos: Pascual Pérez en peso mosca y Rafael Iglesias en peso pesado, en un momento consagratorio del deporte nacional.

Delfo se había convertido en un ídolo de la afición. Su personalidad lo enaltecía y su curiosidad lo hacía crecer: durante esos años regresó a los estudios y se recibió de profesor de Educación Física. En 1952 fue el abanderado en los Juegos Olímpicos de Helsinki y en la maratón ocupó el sexto lugar; el argentino Reinaldo Gorno llegó segundo, detrás del inalcanzable Emil Zátopek, y ganó la medalla de plata. Otra vez, los fondistas cumplían.

Su último primer puesto fue en los Juegos Panamericanos de 1955. Tras el golpe de Estado de ese mismo año, los golpistas se ensañaron con Cabrera por su ideología peronista y le impidieron participar de los Juegos Olímpicos de Melbourne en 1956. Es más: lo despidieron de su trabajo, lo destinaron al Jardín Botánico, intentaron arrebatarle su departamento y lo borraron de la historia del atletismo. Su profesión de profesor de Educación Física le permitió vivir de manera modesta pero sin apremios.

El trágico 2 de agosto de 1981 murió en un accidente automovilístico en el kilómetro 187 de la Ruta 5, cuando regresaba a su casa en Alberti, provincia de Buenos Aires. Siempre hubo sospechas sobre el hecho y en democracia se reabrió el caso: se demostró que el culpable del accidente había sido un militar, funcionario de la dictadura. Trágico final para un ícono de la cultura popular.

¡Salud, Delfo! Por tu integridad, tu tenacidad y tu paso firme para demoler rivales por el mundo como si estuvieras corriendo por las pistas de Armstrong. Un integrante de lujo de nuestra historia popular.

Ruben Ruiz - El Pelícano

Te puede interesar
1.8 Juan_Filloy

1 de agosto: Juan Filloy, el genio oculto de las letras argentinas y el "escritor de los tres siglos"

Diario Bonaerense
Las Efemérides del "Pelícano"Hace 1 día
Un repaso por la vida y obra del célebre autor cordobés, creador de una prolífica producción literaria caracterizada por la ironía, el virtuosismo léxico y el cuestionamiento a las convenciones de su época. Pionero de la Reforma Universitaria, cofundador del Club Talleres y juez, su estilo de culto fascinó a grandes figuras como Cortázar, Marechal y Borges.
30.7 Marie Tharp

30 de julio: Marie Tharp, la científica que dibujó el fondo del mar y reveló los secretos de la Tierra

Diario Bonaerense
Las Efemérides del "Pelícano"El jueves
Pionera de la oceanografía y la cartografía, creó el primer mapa científico del lecho marino. Su descubrimiento de la dorsal mesoatlántica fue clave para comprobar la teoría de la tectónica de placas y la deriva continental, desafiando el escepticismo de una época que la relegó a trabajar en la sombra por el solo hecho de ser mujer.
29.7 La Noche de los Bastones Largos

29 de julio: La Noche de los Bastones Largos, el día en que la intolerancia militar vació las aulas y la ciencia argentina

Diario Bonaerense
Las Efemérides del "Pelícano"El miércoles
A 60 años de la brutal intervención dictatorial a la Universidad de Buenos Aires, recordamos la trágica jornada en que la Policía Federal desalojó a golpes de bastón cinco facultades. El atropello provocó la destrucción de laboratorios y una masiva fuga de cerebros que truncó la época de oro del desarrollo científico nacional.
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email