13 de mayo: Roberto Firpo, la revolución del tango hecha a pedal

Un día como hoy, pero de 1884, nacía Roberto Firpo: pianista, compositor y director de orquesta que revolucionó el tango argentino al introducir el piano como instrumento estable y el pedal como elemento de resonancia. Su estilo incorporó un romanticismo ajeno al género hasta entonces, estableciendo una finura interpretativa única.
Las Efemérides del "Pelícano"13 de mayo de 2026Diario BonaerenseDiario Bonaerense

Nació en Las Flores, provincia de Buenos Aires. Abandonó la escuela primaria en quinto grado para trabajar como ayudante en el almacén de su padre. A los 18 años partió hacia la ciudad de Buenos Aires con unos pocos pesos, la ilusión de ser músico y la meta fija de comprar un piano.

Se afincó en el barrio de Corrales Viejos (hoy Parque Patricios). Trabajó como dependiente de almacén, albañil, peón de lechero, obrero en una fábrica de calzados, en la fundición Vasena y como empleado aduanero en el puerto de Ingeniero White. Simultáneamente, realizó estudios autodidactas de violín y piano. Ahorró peso sobre peso hasta juntar los $200 necesarios para comprar el instrumento que lo acompañaría el resto de su vida.

A los 19 años comenzó a estudiar teoría musical, solfeo y armonía con el maestro Alfredo Bevilacqua. Tras cuatro años de formación, ya trabajaba como pianista en locales de baile. En 1907 formó un trío junto a Juan Carlos Bazán (clarinete) y Francisco Postiglione (violín), dando a conocer composiciones como “La Chola”, “El compinche” y “La gaucha Manuela”. Se convirtieron en músicos habituales de los recreos de Palermo, como “El Velódromo” y “Lo de Hansen”.

En 1910 fue intérprete asiduo en los cafés de La Boca y en la confitería “El Centenario” de Avenida de Mayo. Luego de actuar con Genaro Espósito en el café “Iglesias”, logró su independencia económica tocando en cabarets de renombre como el “Armenonville” y el “L'Abbaye”, y en teatros como el Porteño, Majestic, Soleil y Casino. En esa época, las orquestas típicas se componían de bandoneón, flauta, violín y guitarra o arpa; la incorporación del piano era resistida, pero Firpo insistió hasta implantarlo como base y conducción de la orquesta. Con el tango “Alma bohemia”, logró sumar el aire romántico a una música destinada originalmente al baile.

En 1916, durante una temporada en el café montevideano “La Giralda”, ocurrió un hecho histórico. El músico uruguayo Gerardo Matos Rodríguez le acercó una marcha estudiantil llamada “La comparsa” (apodada “La Cumparsita” por un mozo italiano). Firpo le realizó los arreglos necesarios para transformarla en tango, la estrenó esa misma noche y la grabó en septiembre. Pese a su intervención fundamental, Matos Rodríguez se negó a compartir la autoría; Firpo desistió del conflicto, dejando el camino libre para que el uruguayo figurara como único autor, una injusticia histórica para la canción símbolo del género.

Entre 1917 y 1918 fusionó su orquesta con la de Francisco Canaro, logrando un éxito total en los carnavales con una formación que consolidó otra incorporación definitiva: el contrabajo. Siguieron años de intensa actividad en centros como el “Palais de Glace” o el “Teatro Nacional”, con tangos que fueron marca registrada: “Fuegos artificiales”, “El amanecer”, “El rápido” y “El apronte”, entre otros.

Inesperadamente, se retiró para dedicarse a la ganadería en el Litoral, pero una crecida del río Paraná lo dejó casi sin nada. Tras perder sus últimos ahorros en la Bolsa, retornó a la música en Buenos Aires. En esta etapa dirigió a músicos notables como Osvaldo Pugliese, Juan Cambareri, Pedro Maffia y Elvino Vardaro. Al final de su carrera, sumó cerca de 3000 registros, de los cuales 1650 fueron instrumentales.

Un invierno de 1969, Roberto Firpo cerró el piano y el pentagrama para siempre. Se fue al encuentro de su primo hermano, Luis Ángel Firpo, el “Toro Salvaje de las Pampas”.

¡Salú, Roberto Firpo! Por imprimirle calidad musical al tango, por plantar el piano y el contrabajo a fuerza de insistencia, y por aportarle el aire romántico a nuestro baile.

Ruben Ruiz - El Pelícano

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