
El periodista Claudio Martinez en la Cámara de Diputados en modo corresponsal de guerra
Diario Bonaerense
Dada su expertiz en la materia fue convocado en el pasado mes de julio a la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados de La Nación para brindar su opinión sobre la situación actual de la ciencia en el país y, en especial, sobre la política científica del gobierno.
Su notable presentación bien podría titularse “Parte de guerra”.
De aquí en adelante la presentación de Claudio Martínez ante la Comisión de Ciencia y Tecnología de HCD.
Parte de Guerra
Hoy dejo por un rato mis tareas como generador de contenidos y vengo como corresponsal de guerra. Porque hay una guerra, unilateral, declarada por el Presidente Milei contra el mundo del conocimiento.
Una guerra que se libra en dos frentes simultáneos, con armas bien diferentes: la destrucción económica a través de la motosierra y la asfixia financiera, y la devastación moral, a través de la llamada batalla cultural y la agresión verbal.
Por eso hoy vengo con un Parte de Guerra, que cuenta las bajas sufridas durante la vigencia de las facultades delegadas, las que paradójicamente terminaron el pasado 9 de julio, Día de la Independencia.
Y el Parte nos cuenta que los bombardeos destruyeron el presupuesto del sector: El Conicet, el INTA y la CNEA perdieron un 40% de sus recursos. El INTI un 46%. La Agencia de promoción de Investigación, Desarrollo e Innovación, un 64 %
Los salarios de investigadores y docentes universitarios se desplomaron entre un 30 y un 40%.
Ni hablar de las Universidades Públicas que prácticamente agonizan.
Esta guerra contra la ciencia, como todas las guerras, está obligando a modificar el plan de vida de los afectados. Los laboratorios y las aulas empiezan a vaciarse. No hay chance de seguir sin recursos y con maltrato. Jóvenes talentosos y comprometidos eligen el exilio. Son, de algún modo, los refugiados, las víctimas que huyen de la destrucción.
Y a ese drama individual y personal se suma el drama colectivo, porque el país, el Estado, todos nosotros, perdemos profesionales valiosos en los que hemos invertido años en formarlos.
Con la ciencia arrasada el país pierde soberanía, capacidad para pensar y pensarse. Argentina resigna su proyecto de desarrollo.
Sin ciencia no hay Argentina posible
Lo curioso, y permítanme señoras y señores diputados es que esta casa, este Congreso, le dió a Milei y a Sturzenegger las armas para atacar a la ciencia. El eufemismo que usaron muchos de los que votaron la Ley Bases fue “Herramientas para la gobernabilidad“.
La pregunta que viene a continuación es, después de comprobar que el gobierno es temerario cuando le dan las armas para destruir, ¿qué harán los senadores, las senadoras, las diputadas y los diputados en el futuro?
Ya no habrá facultades delegadas, pero empieza la temporada de vetos, y en simultáneo, esta Cámara tiene para tratar la ley de financiamiento de las Universidades, y otra para proteger al Garrahan.
Para ser claros: estamos en una disputa que no es por el superávit fiscal ni por los delirios mesiánicos del Presidente. Es una guerra en la que se define la Argentina en la que queremos vivir.
Permítanme cerrar con una frase que repito casi como un mantra: "Sin ciencia argentina no hay Argentina posible. Gracias.“


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