Ricky Sarkany presentó el 24 de febrero su autobiografía, “Memorias de un zapatero. Una parte de mí”, en el Ateneo Grand Splendid de la ciudad de Buenos Aires, en un encuentro que convocó a referentes de distintos ámbitos y que tuvo como eje la memoria familiar y el valor de los vínculos.
El emprendedor y diseñador Ricky Sarkany presentó su autobiografía en el Ateneo, un homenaje a la memoria y los afectos
Fabio Perussich
La actividad se desarrolló en una de las librerías más emblemáticas del país y reunió a dirigentes políticos, figuras del espectáculo y representantes del diseño. Asistieron el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, junto a María Belén Ludueña; la conductora Mariana Fabbiani y el abogado Fernando Burlando, entre otros invitados. El diseñador firmó ejemplares durante varios minutos y dedicó mensajes personalizados, mientras los asistentes recorrían una ambientación intervenida con fragmentos del libro y dejaban palabras manuscritas en un volumen especial dispuesto para la ocasión.

El peso de la historia familiar
La obra reconstruye el recorrido personal y profesional del empresario, desde el exilio de sus padres durante la Segunda Guerra Mundial hasta la consolidación de su marca en la industria del calzado argentino. En una entrevista previa, Sarkany explicó: “La primera parte, la de mis padres, fue la que más me costó contar. Mis padres fueron escuetos al relatar su historia”.
Al referirse a las vivencias de su madre durante el Holocausto, afirmó: “Mi mamá cuando iba a bañarse, no sabía si de la ducha iba a salir agua o gas. Y ella superó eso”. Ese pasado, según plantea en el libro, marcó la identidad familiar y su propia forma de afrontar los desafíos.
El diseñador también reivindicó el oficio que heredó. “Es maravilloso ser zapatero, un oficio increíble, transformamos un pedazo de cuero, una suela, un taco, en un objeto que pasa a ser un objeto de deseo, en emociones”, sostuvo. Y definió: “Los zapateros transformamos con las manos y hacemos un trabajo artesanal, creativo, con valor agregado”.

Un relato íntimo frente al público
Durante la presentación, Sarkany optó por un discurso informal y centrado en su experiencia personal. “Cuando me propusieron hacer el libro, la verdad, yo no tenía ni idea. Prefería hacer un zapato”, señaló. Sobre el proceso de escritura, agregó: “Pensé que era sencillo, pero abrir el corazón y dejar algún tipo de mensaje es muy especial”.
El momento de mayor emoción llegó cuando recordó a su hija Sofía Sarkany: “No la podemos abrazar, no la podemos besar, pero todos la conocemos y sabemos de la sonrisa tan hermosa que tenía”. También compartió una reflexión que sintetiza el espíritu del libro: “La vida se mide en momentos, no en minutos ni en días”.
Antes de finalizar, resumió el sentido de la publicación: “Si era hacer el libro simplemente para tener esta reunión con todos ustedes, ya bien valía la pena”. La noche cerró con aplausos y música en vivo, en una presentación que combinó celebración y memoria personal.

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