
25 de agosto: Althea Gibson, la tenista afroamericana que rompió la barrera del racismo en el deporte mundial
Diario Bonaerense
Un día como hoy, pero de 1927, nacía Althea Gibson, la primera tenista afroamericana en jugar un torneo amateur o profesional y la primera (entre hombres y mujeres) en ganar un título de Grand Slam en la categoría de individuales.
Nació en Silver, Carolina del Sur, Estados Unidos. Su padre y su tío poseían una pequeña plantación de algodón de hectárea y media en ese estado; sin embargo, luego de tres años de sequía que arruinaron las cosechas, se vieron obligados a emigrar. Peregrinaron por el país hasta recalar en el barrio de Harlem, en Nueva York, más precisamente en la calle 143. En las calles neoyorquinas se jugaba al básquetbol, béisbol y pádel; este último era el deporte que practicaba Althea. El director de la Harlem Orchestra la vio jugar y presintió su potencial, por lo que le compró dos raquetas con las que pudo empuñar por primera vez en una cancha del Harlem River Tennis.
En 1940, el vecindario organizó una colecta para pagarle la inscripción, las cuotas y las clases en el Harlem Cosmopolitan Tennis Club, una entidad orientada a jugadores afroamericanos. Ante la discriminación imperante, la comunidad negra debió crear su propia federación deportiva para poder competir: la American Tennis Association (ATA). En 1941 Althea se consagró campeona de Nueva York; en 1944 y 1945 ganó los campeonatos nacionales de su categoría y en 1947 conquistó el torneo americano absoluto. No obstante, en los demás torneos del circuito oficial estadounidense continuaba imperando una férrea segregación racial.
A los 19 años comenzó la escuela secundaria técnica mientras continuaba con sus entrenamientos. En 1950 ingresó a la Universidad de Florida, de donde se graduó en 1953, pasando a desempeñarse como entrenadora de educación física en la Universidad de Lincoln en Jefferson City, Misuri.
Pero en 1950 ocurrieron varios acontecimientos trascendentales. Althea comenzó a adquirir notoriedad pública por sus triunfos deportivos y había obtenido los méritos para participar en Wimbledon; sin embargo, la federación estadounidense le negó la autorización. Ante la injusticia, la exjugadora Alice Marble publicó una carta abierta en la revista American Lawn Tennis denunciando la discriminación, la ATA inició una campaña pública y el médico Walter Johnson —miembro activo de la comunidad tenística afroamericana y posterior mentor de Arthur Ashe— logró federarla a través de la Florida Agricultural and Mechanical University.
Finalmente, ese mismo año pudo participar en el US Open y convertirse en la primera tenista afroamericana en romper esa barrera histórica. Para dimensionar el contexto, basta señalar que recién en 1956 los Estados Unidos declararon ilegal la segregación racial en restaurantes, transportes y colegios, tras multitudinarias movilizaciones motivadas por la absolución de los asesinos de Emmett Till, un joven negro de quince años.
En 1951 ganó el Campeonato del Caribe en Jamaica y meses después derribó otro muro al ser la primera afroamericana en disputar el Torneo de Wimbledon. A partir de allí, desplegó una campaña arrolladora: conquistó Roland Garros en 1956, Wimbledon en 1957 y 1958, y el US Open en 1957 y 1958 en la modalidad individual; en dobles femeninos ganó Roland Garros en 1956, Wimbledon en 1956, 1957 y 1958, y el Abierto de Australia en 1957, además del US Open de 1957 en dobles mixtos. Fue la primera mujer afroamericana y de origen humilde en imponerse en una disciplina que, por entonces, estaba reservada casi exclusivamente a competidores de tez blanca y de elevado poder adquisitivo.
En aquella época el tenis era una disciplina eminentemente amateur y las escasas oportunidades profesionales no garantizaban el sustento económico. Althea superó también ese obstáculo ofreciendo conciertos musicales —era una talentosa cantante y saxofonista— y desempeñándose como comentarista deportiva.
A los 33 años, tras retirarse del tenis, marcó un nuevo hito: fue la primera mujer afroamericana en competir en el circuito profesional de golf de los Estados Unidos (LPGA). Fue otra lucha desigual: al principio la excluyeron de numerosos torneos por el color de su piel y en los certámenes que la aceptaban se veía obligada a cambiarse en el automóvil, dado que tenía prohibido el ingreso a los clubes de campo. Su perseverancia se impuso: compitió en el máximo nivel y alcanzó el puesto 27 del escalafón en 1966. Se retiró del golf en 1978.
Posteriormente retornó al tenis desde la enseñanza. Fue la cara visible de un proyecto de formación de talentos en barrios vulnerables financiado por Pepsi y, entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, ocupó cargos públicos vinculados al deporte en el estado de Nueva Jersey.
El tramo final de su vida estuvo atravesado por dificultades económicas. En 1992 sobrevivió a dos derrames cerebrales y a un infarto, pero quedó descapitalizada por los elevados costos de la atención médica. Tenistas y exjugadoras de diversos países organizaron una colecta internacional para asistirla. Finalmente, a los 76 años, falleció a causa de una infección respiratoria.
Su legado perdura en las generaciones de deportistas que siguieron sus pasos. Figuras como Zina Garrison, Serena y Venus Williams o Coco Gauff reconocen en Althea Gibson a la pionera que abrió el camino desde Harlem hacia el mundo, con la frente en alto, talento indiscutible y una dignidad inquebrantable.
¡Salud, Althea! Por tu entereza y tu lección de vida.
Ruben Ruiz - El Pelícano


22 de agosto: Ellen Church, la enfermera y piloto que se convirtió en la primera auxiliar de vuelo del mundo

21 de agosto: Florencio Molina Campos, el pintor que llevó al gaucho a millones de hogares argentinos

20 de agosto: Bernardo de Monteagudo, el estratega e ideólogo de la libertad americana

19 de agosto: creación de la Universidad Obrera Nacional, génesis de la UTN

24 de agosto: Jorge Luis Borges, el genio universal de la literatura y patrono del Día del Lector

Bera Rock 2026: cuatro días de música en vivo con entrada gratuita en Berazategui

El Camino de la Reconquista propone recorridos guiados por sitios históricos del Conurbano

Irala celebra la 33° Fiesta del Agricultor con desfile, tradición y música en vivo


