
4 de agosto: Frances Elizabeth Allen, la científica que facilitó el camino para dar instrucciones a las computadoras
Diario Bonaerense
Un día como hoy, pero de 1932, nacía Frances Elizabeth "Fran" Allen, informática, ingeniera y profesora universitaria estadounidense, pionera en optimizar compiladores (traductores capaces de trabajar con programas y códigos escritos por seres humanos y convertirlos en algo entendible para las computadoras), optimizar códigos (modificación de software para que funcione de forma más eficiente y/o utilice menos recursos) y en computación paralela (proceso en que muchas instrucciones se ejecutan simultáneamente sobre el principio de que grandes problemas se pueden dividir en otros más pequeños y resolverlos en paralelo). Su trabajo sistemático fue un aporte esencial para que los seres humanos podamos dar órdenes a las computadoras, desarrollemos programas informáticos rápidos y eficientes y podamos crear aplicaciones que funcionen en nuestros celulares.
Nació en Peru, un pueblo del estado de Nueva York. Era hija de una maestra primaria y de un pequeño productor agropecuario. Vivió su infancia y adolescencia en una granja sin electricidad ni agua corriente, soñando con ser profesora. Cursó sus estudios primarios y secundarios en instituciones locales e ingresó y se graduó en Matemáticas en la Facultad del Magisterio de la Universidad Estatal de Nueva York en 1954.
Comenzó a dictar clases en colegios secundarios de su pueblo natal y en 1957 obtuvo una maestría en Matemáticas en la Universidad de Michigan. Había alcanzado varios títulos superiores, pero sus deudas universitarias eran tan importantes como sus títulos.
Ese mismo año ingresó a IBM como formadora en el lenguaje de programación Fortran, que tenía solo dos meses de creación. Su primer lugar de trabajo fue el Centro de Investigación Thomas J. Watson, ubicado en Hawthorne, estado de Nueva York, donde enseñó a los científicos el manejo del nuevo lenguaje. Ingresó para saldar sus deudas y se aquerenció durante cuarenta y cinco años.
En 1959 fue destinada a la Agencia de Seguridad Nacional para trabajar en el proyecto Stretch (una de las primeras supercomputadoras) y Harvest (procesador para ese superordenador), construidos para descifrar códigos y obtener información. Junto a su equipo desarrolló un programa de compilación común que manejaba tres lenguajes informáticos diferentes: el conocido Fortran, Autocoder (que se utilizaba en el mundo de los negocios) y Alpha (que detectaba rápidamente y de forma aleatoria patrones de cualquier alfabeto).
Retornó a IBM. Entre 1963 y 1968 trabajó en el desarrollo de un compilador de optimización experimental para el proyecto IBM ACS y, entre 1970 y 1973, desarrolló compiladores para el proyecto Future Systems. Simultáneamente, junto al investigador John Cocke, publicó una serie de estudios que analizaban el delicado equilibrio entre la facilidad de creación de un programa y la eficiencia y rapidez en su ejecución práctica. Esas ideas básicas fueron esenciales para la evolución de la programación informática y son una guía hasta la actualidad en el desarrollo de aplicaciones de software rápidos y eficientes para computadoras, smartphones y otros dispositivos.
En 1972 se casó con Jacob T. Schwartz, profesor de la Universidad de Nueva York, de quien se divorció diez años después.
Allen fue una mujer profundamente preocupada por la igualdad de oportunidades. En su época, la informática, el desarrollo y la programación eran campos dominados por la presencia masculina. En las décadas del ’70 y ’80 impulsó una serie de estrategias para cambiar esa realidad y logró que la mitad del equipo de experimentación en compiladores de IBM estuviera formada por mujeres.
En algunas oportunidades se tomó años sabáticos en su trabajo y ejerció como profesora adjunta en las universidades de Nueva York y de Stanford.
Nunca abandonó la búsqueda de una programación eficiente para los sistemas de multiproceso. Con ese objetivo creó el grupo PTRAN (Parallel TRANslation Group). Y lo explicaba con sus propias palabras: "La convergencia entre informática, comunicaciones y digitalización de la información nos permite crear nuevas soluciones de distinta forma. Los lenguajes de compilación y los propios compiladores son la clave de este trabajo".
El desarrollo de sus investigaciones impactó en los avances alcanzados en la predicción del tiempo, la secuenciación de ADN y en temas de seguridad nacional. Allen no creó nuevos lenguajes de programación; se dedicó a transformar los que ya existían para que fueran más eficientes. Ese proceso exitoso le llevó muchos años de análisis sofisticado y un trabajo sistemático para alcanzar la optimización de su codificación.
En 1987 fue elegida miembro de la Academia Nacional de Ingeniería de los EE. UU. En 1989 fue la primera mujer nombrada IBM Fellow, cargo que le permitía lanzar proyectos propios con la ayuda de la empresa.
En 1994 fue nombrada miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias; en 1995 fue elegida presidenta de la Academia de Tecnología de IBM; en 2000 ingresó en la ACM (Asociación para la Maquinaria de la Computación) y en la Sociedad Filosófica Estadounidense; y en 2006 recibió el Premio Turing, equivalente al Nobel en el mundo de las ciencias informáticas.
También tuvo tiempo para sus hobbies: la escalada era una de sus pasiones. Fue miembro de los Clubes Alpinos de EE. UU. y Canadá, y participó en expediciones al Ártico y al Tíbet.
En 2020 falleció debido a las consecuencias producidas por la enfermedad de Alzheimer.
Genia de la informática, apasionada por enseñar y mentora consecuente de otros y otras profesionales en un mundillo extremadamente competitivo.
¡Salud, Frances Elizabeth Allen! Por tus aportes para que la vida cotidiana sea más simple y por tu paciencia y perseverancia entre algoritmos, tecnologías de optimización y sistemas de computación de alto rendimiento que nos parecen lejanos, pero son vecinos cada vez más presentes.
Ruben Ruiz - El Pelícano


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