
15 de mayo: Correntinazo, la primera pueblada contra el gobierno de Onganía
Diario Bonaerense
A principios de aquella cursada, el interventor de la universidad, Carlos Walker, ordenó la disolución de los centros de estudiantes y la privatización del comedor universitario. El beneficio fue otorgado a Alejandro Solari Ballesteros —dirigente del Partido Autonomista, legislador y terrateniente correntino—, lo que vino acompañado de un aumento del 500% en el ticket alimentario. El comedor era una herramienta vital para los estudiantes que provenían del interior provincial, ya que les permitía alimentarse a un precio razonable.
La oposición estudiantil fue masiva. Se organizaron coordinadoras en Corrientes y en la sede chaqueña de Resistencia. La Federación Universitaria del Nordeste (FUNE) encabezó las primeras marchas y entrevistas con los decanos. El 13 de mayo, una ruidosa manifestación por el centro de la capital correntina logró una reunión en el Rectorado, tras enfrentamientos con la policía. En cambio, en el campus de la UNNE en Resistencia, la asamblea fue violentamente disuelta. Pese a que inicialmente el pueblo estaba dividido, el carácter pacífico de los reclamos y la dureza de la represión fueron volcando la opinión pública a favor de los estudiantes.
El 14 de mayo la violencia recrudeció con la represión a una marcha hacia el Rectorado y la disolución de la asamblea en la Facultad de Medicina. Sin embargo, la unidad entre obreros y estudiantes se fortalecía con el apoyo de la regional de la CGT y las asociaciones barriales.
El 15 de mayo se llevó a cabo la marcha más numerosa. La columna se dirigía al Rectorado para acompañar a los delegados a una reunión pactada con el interventor, la cual fue cancelada intempestivamente. Al mediodía, cuando la manifestación avanzaba por la calle Salta, al llegar a la esquina con Carlos Pellegrini, la policía inició una represión feroz con gases lacrimógenos, la Montada, sablazos, garrotazos y balas de plomo.
La lucha callejera duró varias horas. En la calle San Lorenzo, un auto con policías efectuó disparos contra un grupo de manifestantes. Hubo varios heridos, pero un proyectil impactó en el pecho de Juan José Cabral, el “Chelo”. Tenía 22 años y era un entusiasta organizador de las protestas. Fue trasladado a una clínica en la calle España, entre 9 de Julio y Junín, pero no sobrevivió.
Tras el asesinato de Cabral, la indignación fue total. El gobernador y el jefe de policía huyeron de la Casa de Gobierno. Los comercios cerraron y los frentes de las casas se llenaron de crespones negros. La protesta dejó un saldo de 30 heridos y la muerte de Juan José Cabral, oriundo de Paso de los Libres, quien estudiaba para salvar vidas y encontró una muerte artera.
El impacto político fue inmediato: el interventor de la universidad tuvo que renunciar y se rescindieron los contratos de privatización de los comedores en Corrientes y Resistencia. Dos años más tarde, se suprimieron los exámenes eliminatorios en Medicina. Aunque el crimen de Cabral sigue impune, el Correntinazo quedó grabado como un hito que inició el fin del mandato de facto de Onganía.
¡Salú, pueblo correntino y chaqueño! ¡Honor a Juan José “Chelo” Cabral!
Ruben Ruiz - El Pelícano


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