A pesar de la salida, el Gobierno aseguró que "continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias".
La decisión fue justificada en su momento por Milei y su equipo como una respuesta a las "profundas diferencias" con la OMS durante la gestión de la pandemia de COVID-19. El presidente calificó al organismo como "nefasto y brazo ejecutor de lo que fue el mayor experimento de control social de la historia".
El anuncio provocó críticas de expertos locales, que consideraron la medida como una "aberración" desde el punto de vista sanitario, mientras que el Gobierno defendió que otorgaría "más flexibilidad" y "soberanía" en la implementación de políticas de salud.
La disputa de Milei con la OMS viene de lejos y refleja la actitud del presidente Donald Trump hacia el organismo internacional, del que ordenó la salida de Estados Unidos en 2025, efectiva desde enero de 2026.












