
18 de marzo: Nacionalización de la telefonía en Argentina
Diario Bonaerense
Pero esta nacionalización tiene su historia. La primera comunicación telefónica en nuestro país se produjo en 1878 cuando dos ingenieros, Carlos Cayol y Fernando Newman, se instalaron sobre la red telegráfica con aparatos caseros y comunicaron al diario La Prensa con la Administración de Telégrafos del Estado. Luego intentaron comercializar su invento y obtener una concesión pero nunca lo lograron.
En 1881 el presidente Julio A. Roca firmó tres decretos concediendo la prestación del servicio telefónico y la instalación de redes en la Capital Federal y sus suburbios. Fue una autorización de carácter local, sin obligaciones regladas y con la posibilidad de competir que recayó en la inglesa Compañía Gower-Bell, la belga Societé du Pantéléphone L. de Loch y la norteamericana Compañía Telefónica del Río de la Plata, subsidiaria de la Bell Telephone Company.
Los primeros teléfonos se instalaron el 4 de enero de 1881 en la casa del ministro de Relaciones Exteriores, del presidente de la Nación, del intendente de la ciudad de Buenos Aires, del ministro de Guerra y Marina y de la Sociedad Rural, el Jockey Club y el Club del Progreso.
La competencia fue feroz y derivó en adquisiciones sucesivas. Primero se fusionaron la empresa estadounidense y la belga y, posteriormente, ambas absorbieron a la empresa inglesa. Nacía The United River Plate Telephone o Unión Telefónica (UT). En 1882 Buenos Aires se transformó en la ciudad latinoamericana con más teléfonos y el servicio se expandió a las provincias de Santa Fe y Córdoba. No obstante, una vez consolidadas las fusiones el primer acto del monopolio fue el aumento de tarifas y el segundo un creciente deterioro del servicio público.
Por esa razón, una parte de los usuarios conformaron en 1887 la Sociedad Cooperativa Telefónica que creció rápidamente por sus tarifas más económicas y un servicio competente. La telefonía se expandía; en 1913 ya existían 87 compañías y en 1922 llegaron a 94. No obstante, el 90% de las líneas pertenecían a UT. Entre ellas se destacaron la Compañía Entrerriana de Teléfonos (CET) y la Compañía Argentina de Teléfonos (Mendoza y zona cuyana) que realizaron una alianza con la sueca Ericsson para la provisión de equipos y tendido de redes.
El camino al monopolio de la ITT
En 1927 llegó a la Argentina la empresa International Telephone and Telegraph (ITT) y arrasó con su poderío económico. Compró la Compañía Telefónica Argentina y en 1929 adquirió a Unión Telefónica, ejerciendo un monopolio más extendido en la región pampeana pero sin vinculaciones de conectividad entre sí. En 1941 solo quedaban 43 empresas que brindaban el servicio a 460.000 usuarios. Lo impensado fue que, por ejemplo, desde Mendoza se podía llamar a Europa pero no a Buenos Aires y viceversa por esa desconexión operativa imperante.
En 1936 se decretó la “Reglamentación completa del servicio público telefónico nacional” que declaró la telefonía como un servicio público, fijó como autoridad de contralor a la Dirección Nacional de Correos y Telégrafos y estableció la aplicación de tarifas “justas y razonables”.
En 1944 se fundó la Federación Obrera de Telecomunicaciones de la República Argentina (FOTRA) liderada por Luis Gay y el 20 de abril de 1950 se consolidó a nivel nacional con la creación de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA). Un ejemplo de organización obrera en una actividad con muchas trabajadoras que desempeñaban tareas repetitivas y cansadoras, con habilidad para manejar varias comunicaciones simultáneas y conocimientos de inglés.
El nacimiento de la empresa estatal
El alto precio de las tarifas, la falta de control efectivo y la falta de una política única aceleraron el proceso de nacionalización. En septiembre de 1946 el gobierno compró las acciones de Unión Telefónica por 95 millones de dólares. Nacía la Empresa Mixta Telefónica Argentina (EMTA) y el 31 de diciembre de 1946 asumía el directorio con Luis Francisco Gay como representante de los trabajadores.
En 1948 el Estado tomó la decisión de convertirse en el único proveedor. Nacía Teléfonos del Estado. Al calor de la Constitución de 1949 los resultados fueron impactantes: entre 1948 y 1953 se abarató la tarifa en un 70%, comenzó la fabricación nacional de equipos y se multiplicó por cuatro la cantidad de abonados. Con el golpe militar de 1955 las inversiones se desaceleraron. En 1956 se creó Entel.
En la década del ’60 se retomó el crecimiento. En 1961 comenzó el servicio de télex nacional y en 1969 se inauguró oficialmente la Estación Terrena de Balcarce I. Al final de la década de 1970, había 47.000 teléfonos públicos. En los ochenta comenzó un declive que derivó en la privatización y el origen de Telecom y Telefónica de Argentina.
Salú, trabajadores/as telefónicos!! Por ser parte de los que luchan para que las mayorías seamos artífices de nuestro propio destino y no, instrumento de la ambición de nadie.
Ruben Ruiz - El Pelícano


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