Menos proteína ayuda a envejecer más sano, según un estudio

Reducir el consumo de proteínas podría ser la clave para vivir más y mantenerse más sano, según una nueva investigación que cuestiona una de las creencias más extendidas sobre la vida saludable.
 
MundoHace 2 horasFabio PerussichFabio Perussich

Desde los batidos de proteína hasta las barritas de cereales cargadas de proteína, el 'proteinmaxxing', una tendencia que consiste en consumir grandes cantidades de proteína, se ha convertido en una de las grandes modas de bienestar de la década. Pero a medida que envejece la población mundial, una nueva investigación (fuente en inglés) sugiere que comer menos podría ser una opción más inteligente para vivir más tiempo y con mejor salud.

Tras analizar más de 300 estudios, investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, comprobaron que, aunque las recomendaciones oficiales suelen apostar por una dieta rica en proteínas, las nuevas evidencias indican que reducir la proteína puede disminuir enfermedades asociadas a la edad, como la diabetes y el cáncer.

Con una población mundial cada vez más envejecida, se hace cada vez más urgente identificar intervenciones que favorezcan un envejecimiento saludable y reduzcan la carga de las enfermedades relacionadas con la edad.

"Está clarísimo que la proteína aporta beneficios al crecimiento muscular y a la respuesta al ejercicio en personas activas", afirmó Dudley Lamming, autor del estudio, en una nota de prensa.

"Pero como la mayoría de la población es relativamente sedentaria, es probable que muchas personas estén consumiendo más proteína de la que realmente necesitan, lo que probablemente tenga consecuencias negativas para la salud", añadió.

El estudio concluye que una dieta baja en proteínas mejora la función metabólica al reducir el tejido graso, aumentar el gasto energético y estabilizar los niveles de azúcar en sangre.

En estudios con humanos y animales, una dieta con menos proteína se asoció a un mejor control de la glucosa y a una menor cantidad de grasa corporal, incluso cuando los participantes ingerían más calorías en total.

Este efecto está impulsado en gran medida por una 'hormona protectora' llamada FGF21, que aumenta cuando la proteína es baja y ayuda al organismo a quemar la energía de forma más eficiente.

Los investigadores observaron que consumir menos proteína ayuda al organismo a entrar en un modo de 'reparación y limpieza' conocido como autofagia. Este proceso permite eliminar la 'basura celular', como proteínas dañadas y componentes deteriorados, lo que mantiene las células jóvenes.

Sin embargo, el estudio subraya que una dieta baja en proteínas no es adecuada para todo el mundo. Hay grupos que deben evitar restringir la proteína, entre ellos las mujeres embarazadas y los niños en crecimiento, que necesitan proteína para su desarrollo, las personas mayores y quienes se recuperan de lesiones graves.

¿Cuánta proteína se recomienda consumir?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) fijan la ingesta de referencia de la población (fuente en inglés) en 0,83 g por kilogramo de peso corporal al día.

Ambas coinciden en que consumir el doble de esa cantidad de referencia se considera seguro y señalan que las evidencias sobre los efectos de una ingesta muy elevada de proteína siguen siendo controvertidas.

La EFSA añade que no hay datos suficientes para establecer necesidades específicas de proteína en las personas mayores y recomienda que tomen al menos la misma cantidad que los adultos más jóvenes.

"Las recomendaciones recientes han animado a la población a consumir más proteína, pero también a hacer más ejercicio", señala Lamming.

"Probablemente tengamos que personalizar las recomendaciones sobre proteína no solo en función de la edad, sino también del nivel de actividad física de cada persona".

Los autores concluyen que, aunque muchas personas consumen actualmente mucha más proteína de la necesaria y podrían beneficiarse de una cierta restricción, los investigadores clínicos aún tienen que diseñar 'dietas adecuadas para cada individuo' teniendo en cuenta su estado de salud y sus hábitos de vida.

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