12 de junio: Amadeo Carrizo, el innovador del arco que cambió la historia del fútbol

A 100 años del nacimiento de Amadeo Raúl Carrizo Larretape, recordamos al legendario guardameta santafesino que revolucionó el puesto para transformarlo en el del arquero-defensor. Pionero en el uso de guantes, en las gambetas fuera del área y en los saques con ventajas ofensivas, su imponente figura inspiró la creación del Día del Arquero en la Argentina.
Las Efemérides del "Pelícano"12 de junio de 2026Diario BonaerenseDiario Bonaerense

12.6 Amadeo-Carrizo

Un día como hoy, pero de 1926, nacía Amadeo Raúl Carrizo Larretape, considerado el mejor arquero de Sudamérica y dueño absoluto de ese rectángulo vertical y magnético de 7,32 por 2,44 metros que forman la línea de cal, el travesaño y los postes, soportando la mágica red. Amadeo fue quien creó el concepto del arquero-defensor y, en mérito a su natalicio, se conmemora en la Argentina desde 2011 el famoso Día del Arquero.

Nació en el Barrio General San Martín de la ciudad de Rufino, provincia de Santa Fe. Fue hijo de Manuel Carrizo, trabajador ferroviario, y de María Magdalena Larretape, ama de casa. Su debut futbolístico se produjo en 1942 en el club de los ferroviarios de su ciudad, Buenos Aires al Pacífico de Rufino (actualmente Club San Martín).

Su padre era compañero de trabajo de Héctor Berra —atleta que había participado en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932—, quien ayudaba al director técnico de River Plate, Carlos Peucelle, a buscar talentos en los clubes del interior. Berra lo vio jugar, le propuso ir a probarse al club de Núñez, escribió una carta de recomendación y le pidió autorización al padre para que el joven realizara la prueba. Amadeo tomó el tren, viajó toda la noche y se presentó junto a cientos de chicos. Al finalizar la práctica, Peucelle sentenció: “Bueno, pibe, mándele a decir a su padre que se queda acá”.

El 3 de junio de 1943 comenzó su periplo riverplatense en la cuarta especial y el 6 de mayo de 1945 debutó en la primera división. El rival fue Independiente de Avellaneda; ganó River 2 a 1 con goles de Ángel Labruna y Alberto Gallo. Aquella histórica formación alineó a: Amadeo Carrizo; Ricardo Vaghi y Eduardo Rodríguez; Norberto Yácono, Manuel Giúdice y José Ramos; Juan Carlos Muñoz, Alberto Gallo, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau. El entrenador era Carlos Peucelle y ese equipo terminó consagrándose campeón. 

Inició el año 1947 realizando el servicio militar en la Fuerza Aérea, por lo que jugó poco. Al año siguiente se adueñó de la titularidad de la valla millonaria y ya no la largó hasta 1968. Fue el arquero de “La Máquina” (Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau), con quienes salió campeón en 1945 y 1947, y de “La Maquinita”, delantera formada por Santiago Vernazza, Eliseo Prado, Walter Gómez, Ángel Labruna y Félix Loustau, pero en la que también incursionaron figuras como Alfredo Di Stéfano, Juan José Pizzuti, Roberto Zárate, Norberto Menéndez y Enrique Omar Sívori. Con ellos dio la vuelta olímpica en los años 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957.

En 1958 fue el arquero de la selección argentina en el Mundial de Suecia, un verdadero fracaso deportivo que terminó con el recordado 6 a 1 que nos propinó Checoslovaquia. La revancha la obtuvo en la Copa de las Naciones de 1964, donde el conjunto nacional se coronó campeón con el arco invicto tras tres triunfos resonantes: 2 a 0 a Portugal (goles del “Tanque” Rojas y Alberto Rendo); 3 a 0 a Brasil (Ermindo Onega y dos goles del “Oveja” Telch, noche en la que Amadeo le atajó un penal a Gerson con mano cambiada); y 1 a 0 a Inglaterra (gol del “Tanque” Rojas).

Fue el primer arquero en usar guantes en la Argentina, el primero en salir gambeteando del área y el primero en utilizar el saque de arco como un arma ofensiva. Descolgaba los centros con una sola mano, dominaba el área, comandaba a la defensa, volaba lo estrictamente necesario, casi nunca daba rebote y despejaba hacia los costados como técnica de última instancia. En 1954 se animó a una jugada inédita en nuestro fútbol: cortó un pase dirigido al delantero de Boca Juniors José “Pepino” Borello; pero en lugar de rechazarla de forma apresurada, lo esperó, enganchó y lo hizo pasar de largo. Borello no se entregó y corrió a robarle el balón, pero Amadeo volvió a gambetearlo y le dio un pase limpio a su compañero Vernazza. Aquello generó el delirio en la tribuna riverplatense y su certificado de enemigo Nº 1 para la hinchada boquense desde ese día.

En la Copa Libertadores de 1966 fue gran figura contra Boca e Independiente, y también el arquero de la fatídica final contra Peñarol, en la que el director técnico Renato Cesarini suplantó al lateral derecho, Alberto Sainz, por un delantero, Juan Carlos Lallana, cuando River Plate ganaba 2 a 0, terminando el encuentro con una derrota por 4 a 2.

Su carrera continuó firme en la valla riverplatense y en 1968 alcanzó el récord de 769 minutos sin recibir goles, teniendo ya 41 años de edad. Rosario Central, Tigre, Huracán, Chacarita, Argentinos Juniors, Boca, Gimnasia y Esgrima La Plata e Independiente no pudieron convertirle. La tarde del 14 de julio, River Plate se enfrentó con Vélez Sarsfield en Liniers con un estadio colmado de bote a bote. Amadeo le tapó un tiro a quemarropa a Carlos Bianchi que estremeció el arco invicto. A los 23 minutos del primer tiempo se pararon los relojes en una hora mágica: el gran Amadeo había superado el récord que ostentaba Antonio Roma. El estadio entero sacó sus pañuelos blancos, aplaudió con profunda emoción y retumbó el grito unísono de “Amadeo, Amadeo”. Él se sacó la gorra, inclinó la cabeza, lagrimeó y luego levantó los brazos saludando a todo el público. Fue una emoción compartida entre un gigante del fútbol y la gente.

En el segundo tiempo, un tiro libre para Vélez derivó en un centro que despejó Amadeo; la pelota quedó boyando, vino un remate fuerte que pegó en el travesaño y picó entre los defensores, quedándole finalmente a Carlos Bianchi, quien convirtió de cabeza y quebró el invicto. Bianchi tenía apenas 19 años y admiraba hondamente al “Coloso de Rufino”, pero no perdonó frente a la red, una costumbre de inflar la malla que luego repitió 367 veces en su carrera profesional.

El 22 de diciembre de 1968, Amadeo jugó su último partido oficial en River Plate, también frente a Vélez Sarsfield, ingresando a los 20 minutos debido a una lesión de Alfredo Gironacci. Fue el recordado partido de la mano de Luis Gallo que el árbitro Guillermo Nimo decidió no ver. Después de este hito, jugó dos años en Millonarios de Bogotá y se retiró definitivamente de las canchas. En 1972 se desempeñó como director técnico de Deportivo Armenio y en 1973 hizo lo propio en el Once Caldas de Colombia.

Fue un auténtico adelantado a su época. Creador de un estilo que después continuaron y perfeccionaron guardametas como Néstor Errea, Hugo Orlando Gatti, René Higuita y Jorge Campos. Inventó el saque de arco con la pegada de costado y tres dedos, permitiendo que la pelota viajara 70 metros para caer en el pecho de un delantero. Nunca se desprendió de su característica gorra ni de su prestancia en el área chica.

Su excelente planta lo habilitó además para trabajar como modelo y actuar en un par de películas cinematográficas. Su estilo distinguido lo llevó a integrar el staff de Relaciones Públicas de las firmas Gatic, Fulvence y Rivermanía, y su sagacidad comercial lo impulsó a importar y desarrollar modelos de guantes de arquero, gestionando además sus propias casas de ropa deportiva.

Fue vecino del barrio porteño de Villa Devoto, donde coincidió con Diego Armando Maradona. Amante de las caminatas, la bicicleta, las motos y las compras personalizadas de alimentos, solía asegurar que su receta para superar los noventa años de edad era una dosis correcta de vino tinto diario. Vivió lúcidamente hasta los 93 años.

Innovador, rápido, audaz, emblemático y sumamente familiero. Héroe, villano o chivo expiatorio según la ocasión, se erige como un integrante célebre de nuestra cultura popular.

¡Salud, Amadeo! Por tu valentía para cambiar la historia del arco y de su único inquilino, por tus hazañas dentro de los 105x70 metros, por tu simpleza y por tu inigualable capacidad anticipatoria.

Ruben Ruiz - El Pelícano

Te puede interesar
1.8 Juan_Filloy

1 de agosto: Juan Filloy, el genio oculto de las letras argentinas y el "escritor de los tres siglos"

Diario Bonaerense
Las Efemérides del "Pelícano"Hace 23 horas
Un repaso por la vida y obra del célebre autor cordobés, creador de una prolífica producción literaria caracterizada por la ironía, el virtuosismo léxico y el cuestionamiento a las convenciones de su época. Pionero de la Reforma Universitaria, cofundador del Club Talleres y juez, su estilo de culto fascinó a grandes figuras como Cortázar, Marechal y Borges.
30.7 Marie Tharp

30 de julio: Marie Tharp, la científica que dibujó el fondo del mar y reveló los secretos de la Tierra

Diario Bonaerense
Las Efemérides del "Pelícano"El jueves
Pionera de la oceanografía y la cartografía, creó el primer mapa científico del lecho marino. Su descubrimiento de la dorsal mesoatlántica fue clave para comprobar la teoría de la tectónica de placas y la deriva continental, desafiando el escepticismo de una época que la relegó a trabajar en la sombra por el solo hecho de ser mujer.
29.7 La Noche de los Bastones Largos

29 de julio: La Noche de los Bastones Largos, el día en que la intolerancia militar vació las aulas y la ciencia argentina

Diario Bonaerense
Las Efemérides del "Pelícano"El miércoles
A 60 años de la brutal intervención dictatorial a la Universidad de Buenos Aires, recordamos la trágica jornada en que la Policía Federal desalojó a golpes de bastón cinco facultades. El atropello provocó la destrucción de laboratorios y una masiva fuga de cerebros que truncó la época de oro del desarrollo científico nacional.
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email