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title: "12 de agosto: la Reconquista de Buenos Aires, el día en que el pueblo derrotó al imperio invasor"
article_type: "Article"
description: "A 220 años del histórico 12 de agosto de 1806, el recuerdo de la heroica gesta que liberó a la ciudad tras 46 días de ocupación británica. Las milicias populares, el liderazgo de Liniers y la unión de criollos, afrodescendientes y paisanos que marcaron el primer gran triunfo militar contra la corona inglesa fuera de Europa."
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date_published: "2026-08-12T08:00:00-03:00"
date_modified: "2026-08-10T18:18:27-03:00"
tags:
  - "Diario Bonaerense"
  - "Efemérides"
  - "Ruben Ruiz - El Pelícano"
author_name: "Diario Bonaerense"
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author_bio: "Diario de la Provincia de Buenos Aires"
category_name: "Las Efemérides del \"Pelícano\""
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# 12 de agosto: la Reconquista de Buenos Aires, el día en que el pueblo derrotó al imperio invasor

![12.8 la_reconquista_de_buenos_aires](/download/multimedia.normal.9360733ede31bde9.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Un día como hoy, pero de 1806, el pueblo de Buenos Aires reconquistó la ciudad, que estuvo en manos de los invasores ingleses durante 46 días.

Las fuerzas inglesas que venían de derrotar a los holandeses en el Cabo de Buena Esperanza (sur de África) se encontraban desde el 8 de junio de 1806 frente a las costas de la Banda Oriental, al mando del brigadier general William  Carr Beresford y del comodoro Home Popham, con la intención de invadir el Virreinato del Río de la Pl ata y romper el bloqueo comercial que mantenía su enemiga, la alianza franco-española. Discutían qué ciudad invadir: Montevideo o Buenos Aires. La información de un espía escocés despejó sus dudas: en nuestra ciudad estaban depositados los caudales reales preparados para ser  enviados a España. Pusieron proa hacia Buenos Aires con 1640 soldados, media docena de oficia les y 12 navíos.

El 24 de junio, Beresford amagó un desembarco en  la Ensenada de Barrag án y abrió fuego contra las fortificaciones, pero fue rechazado. El 25 de junio lograron desembarcar en las costas de Quilmes sin gran oposición.

El 27 de junio llegaron al Riachuelo, cruzaron el Puente de Gálvez (hoy puente Pueyrredón) e ingresaron a la ciudad por la «calle larga» (hoy avenida Montes de Oca) hasta el Fuerte (actual Casa Rosada). El virrey Sobremonte ya había huido con destino a Córdoba, pero haciendo escala en Luján con los caudales aludidos. Los ingleses ordenaron recuperar el dinero —acto ejecutado por los funcionarios y el residente estadounidense William Porter White antes de que el virrey se fuera de Luján—, con lo cual enviaron a Londres la suma de $1.338.000. Después se recuperaron $130.000 adicionales. Es de suponer que se lo habrían guardado esos buenos muchachos británic os…

Pese a que el obispo, el clero, los oficiales, funcionarios y una buena parte de las familias más adineradas de la ciudad rindieron pleitesía a los invasores, Buenos Aires no fue el Cabo de Buena Esperanza. La mayoría de sus habitantes desconfiaron, se enfrentaro n a los ingleses y no tardaron e n organizar la resistencia.

Vivían cerca de 40.000 personas: el 66% eran españoles y criollos, el 20% afrodescendientes, el 10% mulatos y el 5% mestizos e integrantes de pueblos originarios. Mujeres y hombres en cantidades similares y, en sus dos terceras partes, menores de 50 años.

En ese contexto, Santiago de Liniers organizó una tropa de 1000 hombres en la Banda Oriental (entre los que se encontraba José Gervasio de Artigas) que cruzaron desde Colonia en una noche de sudestada. Juan Martín de Pueyrredón  organizó las fuerzas provenientes de los fuertes de Chascomús, Salto, Rojas y L uján junto a los paisanos de San Isidro, Pilar, Morón y Exaltación de la Cruz, entre los que estaba Martín Miguel de Güemes.

Juan del Pino organizó el Batallón de Naturales, Pardos y Morenos de Infantería con 700 hombres. Todos tuvieron una particularidad: los soldados elegían a sus oficiale s y estos a sus jefes sin que ello afectara la disciplina que se necesitaba. En tanto, Martín de Álzaga organizó una red clandestina que recababa información y saboteaba a los ingleses por toda la ciudad, donde se destacó Manuela Pedraza, «La Tucumanesa».

El 10 de agosto, las tropas ingresaron a la ciudad por la Chacarita de los Colegiales y se dirigieron a los Corrales de Miserere (actual Plaza Miserere), desde donde le exigieron la rendición a Beresford en un término de 15 minutos. Los ingleses se negaron. La gente se sumaba a las fuerzas defensoras, especialmente adolescentes y mujeres: la ciudad estaba sublevada.

La noche del 11 de agosto, muchos soldados se filtraron, con el apoyo de los habitantes, por las azoteas de las casas; tomaron el control de la Ranchería y llegaron a una o dos cuadras de la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo). Mientras tanto, la caballería al mando de Juan Martín de Pueyrredón, en una insólita maniobra, abordó y tomó en su poder el buque *Justine* (de 26 cañones), que había quedado varado por una gran bajamar y  pretendía apoyar a los invasores desde  el Río de la Plata.

Liniers derrotó a los ingleses en Retiro y avanzó desde allí por la actual calle Reconquista; Gutiérrez de la Concha por la actual San Martín; el coronel Pinedo por la actual Florida rodeando la actual Plaza de Mayo po r Bolívar, Rivadavia y Defensa; y Pueyrredón con sus Húsares por la actual calle Moreno, donde derrotaron y arrebataron las banderas a los escoceses del Regimiento 71 de Highlanders, para luego avanzar por la actual Balcarce.

Fue una mañana lluviosa y la lucha resultó encarnizada. Pasado el mediodía, los ingleses refugiados en el Fuerte desplegaron la bandera blanca y la presión de la población obligó a la rendición inmediata. Liniers saludó a Beresford, le devolvió su espada, ordenó que entr egaran sus armas y que ingresaran a la prisión del Cabildo.

Fue la primera derrota militar del Imperio  británico en invasiones fuera de Europa (en 1807 volverían a ser derrotados en Buenos Aires). No tenían en sus cálculos enfrentarse a la unidad y la participación demostrada por un pueblo que no quería ser colonizado por Inglaterra. Su experiencia era  otra: llegaban, conquistaban y se quedaban.

Poco después, María Mercedes González de Lav alle hizo acuñar una medalla que  dice: «Pudiste sorprenderme, pero no vencerme». Se puede ver en la Academia Nacional de la Historia.

Ciudad reconquistada por la voluntad de la mayoría urbana y de los paisanos del campo. De toda esa historia también venimos…

Ruben Ruiz - El Pelícano

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